El fin de semana perfecto en Manly, según nuestra guía local

Por Lucila Torres

No hay nada como viajar a una ciudad nueva siguiendo las huellas de un local. Las recomendaciones se sienten más íntimas, especiales, menos turísticas, y permiten sumergirse de verdad en la escena local.

En nuestro viaje a Milos, conocimos a Mora Corrozzino, una viajera amante del verano eterno que es capaz de transformar su vida entera para pasar más horas del día bajo el sol. Cuando la conocimos vivía en Lisboa, luego se fue a Biarritz y ahora reside en Manly, Australia, un suburbio costero ubicado a 30 minutos de Sídney por ferry, donde la gente camina descalza y el estilo de vida gira en torno al surf.

Manly es uno de los paraísos predilectos de los surfistas y la inspiración de nuestra nueva colección de trajes de baño. No quisimos dejar pasar esta oportunidad para publicar una guía completa de este destino singular, con las mejores recomendaciones de nuestra guía local, que incluyen qué hacer, dónde (y qué) comer y, lo más importante, a qué playas ir. Así se ve un fin de semana perfecto en Manly, según Mora Corrozzino.

Viernes

Según nuestra guía local, el fin de semana en Manly comienza oficialmente con una cerveza en The Office en torno al atardecer. Hay un bar llamado Felons Brewing Co. en East Manly Cove Beach que es donde los locales se reúnen para cerrar la semana.

Lo que haría después sería tomarse el ferry, medio de transporte público que navega por el Sydney Harbour, para ver La Ópera de Sídney iluminada y bajarse a recorrer la zona, llamada Circular Quay. Desde ahí, caminaría hasta Surry Hills, que vendría a ser “el Palermo de Sídney”, donde hay un barcito al lado del otro. La cerveza y las margaritas son lo que un local típicamente toma.

Mora no se iría a dormir demasiado tarde para poder aprovechar lo mejor de Manly tiene: sus amaneceres sobre el agua. Por eso, para terminar la noche iría a comer algo rápido, pero no por eso menos rico, como su pizza favorita en Pocket Pizza Manly.

Sábado

Un sábado ideal para Mora empieza a las 5.30 am. Los surfistas dicen que, al que madruga, Dios lo entuba. Este horario le permite levantarse tranquila, caminar descalza hasta la playa y evaluar si hay olas para surfear o si la mañana se presta mejor para nadar. Si hay buenas olas, regresa a su casa, recoge su tabla y regresa al agua, donde surfea por dos horas mientras ve el sol salir del agua. North Curl Curl es la playa que recomienda para surfistas, que está a pocos pasos de North Rock Pool, para los mortales que prefieren relajarse y nadar. “Nunca se empieza mal cuando se empieza el día en el agua”, nos cuenta nuestra guía semi-sirena.

Una de las mejores cosas de Australia es la elevada vara de los cafés. No importa a cuál vayas, todo café es de especialidad. Después de dos horas en el agua en North Curl Curl, Mora iría por su tradicional flat white con leche de avena a The Nomad Creperie. Se lo pediría para llevar y haría una caminata por la costa en dirección a Warriewood Beach, una playa de arenas naranjas donde van los locales. Ahí mismo está Sunrise Kiosk, su mejor recomendación para un brunch, donde típicamente pide un Brekky Bowl para recuperar sus energías después de una mañana activa.

Después del brunch, pasaría la tarde descansando en la misma playa, quizás con un libro o simplemente tomando sol. En Australia, las playas son públicas y no hay prácticamente comercios, por lo que generalmente la gente lleva su propia sombrilla.

Según Mora, el mejor plan para el atardecer, en torno a las 6 de la tarde, es un paseo en vela por el Sydney Harbour con una cerveza y algo para picar. El agua se llena de veleros que navegan por el icónico puente y la majestuosa ópera de Sídney, que vale la pena volver a verla por la tarde, iluminada por los últimos rayos dorados del sol del día.

Para una cena especial, Mora desembarcaría cerca de la ópera y caminaría hasta Curtains Jazz Club, uno de sus bares favoritos de la ciudad. Es íntimo, pintoresco, tiene buena música y sirven ricos tragos, perfecto para una cita o una cena íntima entre amigas. Si su ánimo es más casual, otra de sus recomendaciones por la vuelta es Bar Luca, que es (en su opinión) la mejor hamburguesería de la ciudad.

Domingo

Para Mora, no hay mejor plan de domingo a la mañana que ir a hacer snorkel y amanecer nadando entre los peces en Fairy Bower Beach. Más tarde, iría por un brunch a pocos metros, en The Bower Manly, lugar que se destaca por su clásico bacon and egg roll con pan brioche.

Después del brunch, caminaría hasta Shelly Beach, una playa de aguas cristalinas abrazada por un parque natural, ideal para descansar sobre la arena. “Algo que me encanta de Sídney es que uno puede estar sumergido en plena ciudad y, a pocos minutos, en plena naturaleza. Sus parques nacionales están muy bien preservados y te permiten desconectar por completo de la vida urbana”, explica Mora. Después de unas horas en Shelly Beach, continuaría su caminata rodeando el Sydney Harbour National Park.

Por la tarde, Mora iría de paseo a la peatonal The Corso, que se activa los fines de semana con el mercado, perfecta para dominguear y comprar souvenirs. Ahí, Mora se tomaría un helado en Gelato Messina Manly y, si tiene visitas, los llevaría a comprar regalitos a Bands of Courage, donde venden accesorios creados para ayudar a proteger animales en peligro de extinción.

Para cerrar el fin de semana, desde The Corso, Mora se tomaría un ferry a Watsons Bay para disfrutar de las últimas horas de sol con algo para picar. Luego iría a un barcito por la vuelta llamado Doyles Garden Bar, donde probablemente comería unos calamares fritos con una cerveza o unas ostras, que son un clásico imperdible de la ciudad.

Así se vería el fin de semana perfecto de Mora Corrozzino en Manly, con sus mejores recomendaciones para disfrutar de este paraíso australiano como un verdadero local.