Guía de actividades para planificar tu próximo viaje de amigas
No es tabú: planificar un viaje entre amigas no es cosa fácil. Al final, cuando elegimos a nuestras amigas, las elegimos para un millón de cosas, pero no necesariamente para convivir. En la convivencia, hay amigas que (por más íntimas que sean) son como el agua y el aceite. Y la dinámica se complica todavía más cuando son tres, cuatro o diez las que se suman al viaje.
La idea de viajar con amigas suena increíble, pero no siempre sale como una espera. Cuando sale mal, la pena es que, a pesar de todas las diferencias que puedan haber surgido, todas eligieron estar ahí, pusieron un esfuerzo para estar ahí y tenían la intención de pasarla bien.
En Compañía del Sol, todas las temporadas viajamos para realizar nuestra campaña a un destino diferente. En el grupo de viaje, siempre somos algunos miembros de la marca y las modelos e influencers que, en muchas ocasiones, conocemos por primera vez en el aeropuerto.
Con los años y la constancia de viajar siempre con personas nuevas, descubrimos qué es eso que a muchos grupos de amigas les falta cuando viajan: actividades emulsionantes. Actividades que trascienden los gustos, las preferencias y las diferencias, capaces de unir el agua y el aceite y hacer de un viaje entre amigas una experiencia hasta para repetir.
Durante nuestro último viaje a Villa La Angostura, donde realizamos la campaña de activewear, pusimos en práctica estas actividades emulsionantes con el fin de armar esta guía de actividades para hacer que un viaje de amigas, en el que todo puede salir mal, salga bien.
7 actividades para emulsionar cualquier grupo de amigas en su tan esperado viaje:
- Hacer yoga
Una clase de yoga es una actividad ideal para estrenar un viaje de amigas. La clave es que una lidere la actividad, a menos que haya una profe de yoga por la vuelta. Nosotras viajamos con Dulce, que nos regaló una clase hermosa. Pero, a falta de una líder, “Yoga en todas partes”, son unas cartas de Monoblock con posturas y secuencias para llevar el yoga a cada destino que viajes, como lo hacemos nosotras.
La clave es sugerir la clase de yoga como una actividad esporádica de una sola vez. Proponer una para cada mañana puede sonar como a itinerario impuesto (y no queremos eso). Lo mejor de esta actividad es que, donde sea que vayan, siempre van a poder encontrar un buen spot, no hay que contemplar restricciones alimenticias y, las que nunca hicieron yoga, generalmente le terminan dando a la actividad una pizca de humor. - Salir a caminar
No hay plan más universal que salir a caminar para explorar el destino, sea en el medio de la naturaleza o en plena ciudad. No hay que ser ni muy fi t, ni tener demasiada energía, ni haber empacado ropa especial. Muchos viajes de amigas se planifican en torno a los lugares para comer y salir de noche, decisiones que muchas veces generan desencuentros. Pero salir a caminar no tiene mucha vuelta y siempre se disfruta. En Villa La Angostura, cuando terminamos de desempacar, salimos a caminar. Bordeamos el lago, atravesamos el bosque y llegamos a la base de la montaña mientras charlábamos y conectábamos con la energía del lugar. - Sacar el Oráculo
No hay as bajo la manga como un oráculo o un juego de naipes para romper el hielo. En nuestro equipo, los consideramos dos esenciales de cualquier maleta de viaje. Cuando la lluvia arruina los planes o los temas de conversación se agotan, un mazo de cartas siempre salva el día.
Un oráculo buena onda suma a cualquier viaje. Con “buena onda” me refiero a que no haya de esas cartas que la pudren de un saque. El de Monoblock es mi preferido. Personalmente, me gusta invitarlo a la sobremesa de la primera noche. La idea es que cada una haga una pregunta y tire una carta para recibir un mensaje. Las sincronicidades que acontecen son un tema aparte que amerita una nota por sí sola. Lo especial de esta actividad es que te permite conocer qué están transitando las personas con las que estás compartiendo el viaje: cuáles son sus deseos, inquietudes o qué procesos internos están atravesando. La conexión, la empatía y el clima que se genera después de esta actividad siempre cambia por completo la dinámica del grupo y del viaje (muy positivamente). - Armar una playlist para el viaje
No hay mejor previa de viaje que armar una playlist colaborativa. La idea es que cada una agregue sus canciones favoritas, estando todas alineadas con el mood de la playlist: si va a ser para escuchar en el viaje en auto, en las cenas o en la previa del boliche. Incluso, pueden hacer más de una, para distintas ocasiones. Lo mejor de las playlists de viaje que es que, después del viaje, se convierten en álbumes de recuerdos. - Pasar un día en un spa
No importa a dónde vayan, nunca va a faltar un spa por la vuelta. Por eso, en Compañía del Sol siempre recomendamos llevar un traje de baño en la valija. Un día de spa es una actividad diferente, que no siempre se nos viene a la mente (a menos que haya un spa en el hotel) y que, como emulsionante grupal, nunca falla. En Villa La Angostura, fuimos al spa del Hotel Boutique Puerto Manzano, donde disfrutamos del sauna y de la tina hinoki, una tina japonesa de madera de ciprés, en la que nos bañamos con agua caliente a la intemperie y con vista a las montañas. Tanto el spa como el hotel y su restaurante entran en nuestra lista de recomendados del destino. - Agendar un día de ocio creativo
Un día de ocio creativo es, básicamente, un día para no hacer nada. Los viajes de amigas se dividen en dos grupos: las que quieren un itinerario de viaje completo y las que prefieren “fluir”, “ir viendo qué onda” y, por sobre todo, descansar de su rutina colmada de deberes e itinerarios. Para que el viaje funcione, se necesita un poco de las dos partes. Hay ciertas actividades que requieren organización previa, pero en esa planificación también es esencial reservar un día de descanso.
En Villa La Angostura, aprovechamos este día para renovar energías. Charlamos, tomamos mate, pasamos un buen rato en el sillón y otro en el muelle de la casa que alquilamos frente al lago. Algunas sacaron sus libros para leer, otras exploraron un mazo de cartas de Monoblock que propone distintas posturas de yoga en base a distintas necesidades y muchas se durmieron una larga siesta después de almorzar. Llegamos a la conclusión de que reservar un día para no hacer nada es siempre un buen plan. - Salir a cenar
Parece simple, pero salir a cenar (sobre todo cuando son varias salidas y varias amigas) puede ser el principal punto de tensión en un viaje. En un grupo, siempre existen las restricciones alimenticias, las que prefieren cuidarse y las que “comen todo” excepto por una extensa lista de ingredientes azarosos e imposibles de agrupar en una sola categoría. A esto, se le suma que no todas tienen el mismo presupuesto de viaje y, como este es generalmente un tema tabú, elegir a dónde ir a comer termina siendo todo un tema. Sobre todo, cuando viajamos en un grupo grande donde no todas son íntimas amigas de todas.
En lugares como Villa La Angostura, al no haber una oferta excesiva de restaurantes, elegir es fácil. Después del spa, nos quedamos a cenar en el Hotel Boutique Puerto Manzano, donde tomamos vino e hicimos un tapeo.
Cuanto más grande es la oferta gastronómica del destino, más difícil es. La clave es evitar lugares que sean excesivamente costosos para no poner a nadie incómodo y que la propuesta gastronómica sea amplia. Por eso es que los lugares de tapas son una buena alternativa. Siempre hay un poco de todo. Antes de elegir un lugar con una propuesta gastronómica reducida (como los lugares de sushi o hamburguesas) lo mejor es conversarlo y asegurarse de que todas estén en el mismo plan. - Comprar souvenirs
Comprar souvenirs es el programa más subestimado de cualquier viaje. Muchos lo dejan para último momento y lo incluyen en su lista de “deberes” en lugar de “quereres”. En Villa La Angostura, los chocolates de Mamuschka eran el souvenir indiscutidamente. Pero, por alguna razón, terminamos yendo a la chocolatería a las corridas y a último momento cuando, en realidad, ir a comprar chocolates es un planazo de principio a fin. Lo mismo pasa con otro tipo de souvenirs en otro tipo de destinos. Comprar regalos es un GRAN plan y, en un viaje de amigas, también es una actividad emulsionante capaz de unir a tus amigas agua y aceite por un rato en una actividad de disfrute compartido.
En un viaje de amigas, no todo sale siempre acorde al plan. Pero hay pocas cosas que un mazo de cartas no pueda solucionar. La clave, además de tener en mente cuáles son esas actividades a las que seguramente todas estén afines, es recordar que todas están ahí porque eligen estar ahí. Que todas hicieron un esfuerzo para viajar y que todas tienen la intención de pasarla bien. Y tener esto en mente, aunque parezca algo simple u obvio, hace toda la diferencia.